Retomando!

Hola a tod@s!!

¿Cómo han ido estos meses? Mi vida ha sido un poco tornado últimamente. Muchos cambios y poco tiempo libre, así que tuve que abandonar un poco el blog para centrarme en otras cosas, pero…¡aquí estoy de nuevo! Llena de proyectos y con energías renovadas 🙂

Uno de los cambios más importantes de estos meses ha sido mi mudanza. ¡Qué locura supone mudarse! Aunque, he de reconocer que me costó más adaptarme al nuevo hogar que mover todas las cosas.

Otro día publicaré una entrada íntegra de cómo organicé la mudanza para no morir en el intento y hacerlo todo más llevadero. En la organización está el truco 😉

Realmente me llevó más tiempo ir poniendo el piso bonito que desempaquetar las cosas. Entre chapa y pintura estuve embarcada estos meses y lo que todavía queda!

Aún así, no dejé de lado las labores ni por un momento, pero muchas de ellas tuvieron que ir a un ritmo más lento del que me hubiera gustado porque, como todo el mundo sabe, toda fiel tejedora empieza proyectos sin acabar los anteriores hasta que tiene un cúmulo de proyectos inacabados y el moño despeinado.

Ahora me río, pero la verdad es que pasé por momentos complicados, en los que creí que nunca me adaptaría a eso de vivir sola y tener un piso solo para mí. Pero, poco a poco, he hecho de esa buhardilla mi hogar 🙂

Os haré un pequeño resumen de las cositas que he ido haciendo en estos meses, y en las siguientes entradas,ya me meteré de lleno en patrones y demás menesteres.

                                                       ♥♥♥♥♥♥♥

Para el piso, estoy intentando que toda la decoración sea low cost, y reciclar todo lo que pueda. En parte porque mi sueldo no me da para hacer maravillas, y en parte porque mi rama creativa no me deja parar de pensar en posibles usos de objetos cotidianos que parecen inútiles.

Hice dos chales, uno de punto y otro de ganchillo. Ambos están hechos con la lana Bobble Cotton, que, aunque hay que tratarla con cariño porque las hebras tienden a separarse bastante, tiene unos degradados naturales super bonitos, y la caída del algodón es preciosa. El chal de ganchillo (tonos verdes y naranjas) lo hice siguiendo el propio patrón que trae el algodón. Aunque no viene en castellano, trae un diagrama muy fácil de entender y el punto es muy sencillo. ¿Qué os parece el resultado?

 

En casa de mis padres, después de una sesión de chapa y pintura en todas las paredes de la casa, y como el recibidor es bastante oscuro, decidí llenarlo de flores para darle un poco de color y alegría. En este caso, son artificiales, porque las flores naturales y los gatos no se llevan demasiado bien…

Compramos dos jaulas de hierro forjado, que pinté en tonos rosas para darle un color más clarito. En la parte de la base, le puse un poco de washi tape de topos y este es el resultado!

 

En una de las esquinas, que quedaba un poco  vacía y aburrida, reciclamos un taburete viejo de los plegables (de los que todo el mundo tiene en casa para emergencias). Le pintamos las patas de blanco roto, una funda de ganchillo y ¡listo! El “jarrón”, es un expositor de plastilina que iban a tirar en mi trabajo, pintado también en tonos rosas y lilas! Una flores dentro y…rinconcito resultón 😉

DSC00293

En cuanto a mi buhardilla…aunque las paredes siguen estando demasiado vacías para mi gusto, si que pude hacer varias cosillas para darle color.

Con un taburete de los de Ikea, las lámparas que había restaurado de casa de mis padres y dos tarritos de yogurt de “El pastoret” (que ricos están!), me quedó una mesa auxiliar para el salón bastante bonita 🙂

IMG_20171010_083741.jpg

Hice también un marco redondo con una cartulina decorada y unos restos de algodón que tenía por casa…

 

DSC00298.JPG

Y, la “obra maestra de la paciencia” fue mi idea para la pared de encima del sofá. Esa zona, tiene el techo abuhardillado y una ventana justo al lado, por lo que no tenía muy clara la idea de dejarme un dineral en marcos de diferentes tamaños y láminas, así que decidí hacer una prueba de papiroflexia (y de paciencia) recortando mariposas! Sisi, con cartulinas de colores, una troqueladora y cinta de doble cara (menos de 10 euros de inversión), corté las mariposas una a una y les fui poniendo trocitos de cinta. Luego las fui pegando por toda la pared alternando los colores y la cantidad en función de la altura del techo y…¡este es el resultado!

IMG_20171030_081715.jpg

 Nota: manualidad no apta para la gente con poca paciencia. Reconozco que en la última fase ya veía mariposas por todas partes y solo quería tenerlas pegadas y olvidarme. Pero…el resultado es tan alegre! que no me arrepiento para nada del tiempo invertido 🙂

Hasta aquí, un mini resumen de las cosas que he ido  haciendo estos meses. No están todas las que son, pero no quiero aburriros con el resumen de mi vida! 😉

Buena semana!!!

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s